lunes, 19 de diciembre de 2016

Soy feliz a ratos.

Soy feliz a ratos,
esos ratos en los que estoy contigo,
en los que estoy en familia
o con amigos.

Pero no me dejes sola,
porque entonces la felicidad me deja.

Se va de la mano contigo,
con los demás...
Me deja en compañía de la soledad,
que no es nada simpática en verdad.

Sólo sabe hacerme llorar y rabiar,
nos llevamos mal,
pero es la única que me acompaña
cuando me canso de pelear...
Porque, no insistas,
nunca es buen momento para hablar.

Mi paciencia tiene un límite
aunque sea yo la que juega con su aguante.
Ya el corazón empieza a suplicarme
que deje de evadirle,
que le dé las riendas para guiarme
aunque mi razón no me deje fiarme,
porque sé lo que puede dolerte
el que te cuente lo que él me dice.

No puedo hacerme la dura
y actuar como que nada me perturba
cuando me duele tu habla
y no quiero callarla con mi pena.

Y yo misma pienso
"Pero, ¿qué pena?
Si tengo todo lo que hasta hace poco deseaba"
Se llama incertidumbre
eso que tanto me aterra.

Por eso digo,
soy feliz a ratos
cuando te tengo conmigo,
hasta que la incertidumbre,
amiga de la sole,
se hace hueco de nuevo
entre las pesadas sábanas
que me protegen de este desamparado mundo,
y me abraza por detrás,
así, sin ninguna piedad.

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