lunes, 9 de noviembre de 2015

Lo que a la gente se le ocurre

"La una... Las dos... Las tres..."
-¿Qué cuentas?
+Las horas que pasan...
-Las horas no pasan tan rápidas
+Tampoco deberían pasar tan lentas.

-¿Seguro que es eso lo que cuentas?
+¿Qué quieres que cuente?
-Sólo pregunto si hay otra cosa que te inquiete.
+Pues demasiado me conoces, puede ser.

-Pero entonces, ¿se puede saber que te ocurre?
+Que qué me ocurre...
Pues las decepciones, querida,
las decepciones.
-¿Qué decepciones, cariño?
+Las que te llevas en la vida, mi amor,
las que te llevas en la vida
cuando creces,
por ejemplo,
o cuando entiendes lo que ocurre.

-No te entiendo, mi cielo.
+¿Cómo te lo explico?
Así por decir,
cuando descubriste que lo reyes magos
no existen, que son un cuento.
Esa es una decepción.

-Y, ¿por algo como eso te angustias?
+No, desde luego que no,
pero ese fue el comienzo de la cuenta
de las decepciones que te llevas en la vida.

-Entonces a simples minucias
no es a lo que te refieres,
¿verdad?
+No, claro que no.
son las siguientes.
Como cuando crees que montar en bici
es cosa de dos minutos,
y ves que siempre acabas en el suelo
las primeras veces.

O cuando entras al instituto
y no es todo tan genial como parece,
que la diferencia es que hay que estudiar más.

También cuando descubres que tu mejor amigo
no es tan mejor amigo como piensas,
que te dice lo mucho que te quiere
y después va y por la espalda te hiere.

E incluso cuando esperas a que la persona que te gusta
te diga que quiere salir contigo, que acepta,
pero en realidad te está tomando el pelo
o ni tan si quiera te contesta.

- Entonces me quieres decir que las decepciones
son más grandes y abundantes
conforme creces, ¿no?
+Tú misma lo has dicho.
-Y, ¿qué me quieres decir con eso, mi cielo?
+... ¿No es frustrante, acaso?
-Pues claro que lo es.
+Y, ¿a ti no te da por pensar en ello?
-Claro que me da, y lo hago.
+Y, ¿a ti no te baja el ánimo de pensarlo?
-Dejará de bajarme, pues como a todos.
+Y, ¿Cómo eres capaz de afrontarlo?
-Pensando en las sorpresas, así de sencillo.
+¿Como qué sorpresas?
-Como la de caer en la cuenta
de que eran mis padres
quienes con todo el amor que les cabe
me compraban lo que le pedía a los reyes.

O la de estar montando en bici sin caerme
y no saber en que momento lo hice.

+Y con el ejemplo del instituto,
¿qué te sorprendería?
- Lo mayor que me he hecho,
por ejemplo, o lo responsable que me he vuelto.

Y si me preguntas por el ejemplo del amigo,
me daría cuenta de lo mala que puede ser la gente,
y aprendería a escoger mejor a quien querer.

+Y de el del novio, mi corazón,
¿qué me puedes decir?
- Que entiendes que no siempre corresponden
los sentimientos que tienes
con los de la persona a la que quieres,
y que todavía tienes que esperar
porque aún no ha llegado
aquella persona que te complete.

Por ejemplo, yo estoy más que feliz
porque si no me hubiese desilusionado con Pepe
ahora no estaría sorprendida ni agradecida
de habernos encontrado tú y yo,
ni de que me quieras tanto como yo a ti.
¿Lo entiendes?

+Si es que te tengo que querer,
¡Te tengo que querer!
Qué maravillosa eres,
si al final siempre tienes razón
cuando sacamos estos temas
-Anda, anda, no me seas zalamero
y a ver si ya te duermes.
+Venga ya, ¡con las ganas que me han dado de besarte!
-Ya estamos como siempre...

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