No hay nada como divagar
entre los recuerdos, os podría decir.
Puede ser gratificante
incluso sorprendente,
pero no para mí.
entre los recuerdos, os podría decir.
Puede ser gratificante
incluso sorprendente,
pero no para mí.
Cada noche me pregunto
por qué no encuentro
la razón de mi descontento.
por qué no encuentro
la razón de mi descontento.
Recorrer los caminos que ya he caminado
debería consolarme
o demostrarme como he cambiado,
mas sin embargo duele tanto
como me dolió en el pasado.
debería consolarme
o demostrarme como he cambiado,
mas sin embargo duele tanto
como me dolió en el pasado.
Es un sentimiento que no madura,
que me demuestra lo frágil que sigo siendo.
que me demuestra lo frágil que sigo siendo.
Es algo que no comprendo del todo.
Lo normal sería pensar
"vaya, como pasa el tiempo,
qué rápido mejora uno con los años...", creo, yo no.
No logro comprender
por qué mi esfuerzo se torna en vano,
es algo que se me escapa de las manos,
que mi mente no consigue averiguar,
y menos todavía detener.
por qué mi esfuerzo se torna en vano,
es algo que se me escapa de las manos,
que mi mente no consigue averiguar,
y menos todavía detener.
Y en verdad duele tanto reconocer
que me siento tan fuera de lugar
que me avergüenza,
sin saber cómo responder.
que me siento tan fuera de lugar
que me avergüenza,
sin saber cómo responder.
Es frustrante levantarse cada mañana
sin entender realmente lo que me ata,
pero hay que ser optimista, ¿no?
Y decir, " Bueno, basta",
sacar tu mejor sonrisa
y continuar hasta la meta,
una meta que no sé donde empieza
ni sé dónde acaba.
sin entender realmente lo que me ata,
pero hay que ser optimista, ¿no?
Y decir, " Bueno, basta",
sacar tu mejor sonrisa
y continuar hasta la meta,
una meta que no sé donde empieza
ni sé dónde acaba.
Es un recorrido lleno de tropiezos,
de arañazos y difíciles obstáculos,
un recorrido en el que sólo arrastro
dudas, desazón, temor y desilusión.
de arañazos y difíciles obstáculos,
un recorrido en el que sólo arrastro
dudas, desazón, temor y desilusión.
En ocasiones tengo momentos lúcidos,
sí, en los que me envalentono
y me convenzo de que puedo hacerlo mejor.
sí, en los que me envalentono
y me convenzo de que puedo hacerlo mejor.
Pero sigo sintiéndome atado
ahogado y dolorido.
ahogado y dolorido.
No sé de donde me nace
tanta confusión desbocada,
tampoco a donde pretendo llegar con ella.
tanta confusión desbocada,
tampoco a donde pretendo llegar con ella.
Y cuando vuelvo a preguntarme,
pienso bien esa pregunta,
porque en verdad, ¿qué debo preguntarme?
Y, ¿cuál será la respuesta?
¿Acaso no hay ni pregunta ni respuesta?
pienso bien esa pregunta,
porque en verdad, ¿qué debo preguntarme?
Y, ¿cuál será la respuesta?
¿Acaso no hay ni pregunta ni respuesta?
Sé que la vida no viene con instrucciones
ni con protocolos.
ni con protocolos.
Imagino que todos, el que más por el que menos,
se ha deprimido por no entender
algo parecido a lo que yo no entiendo,
pero me asusta no poder resolverlo nunca.
se ha deprimido por no entender
algo parecido a lo que yo no entiendo,
pero me asusta no poder resolverlo nunca.
Me asusta seguir con la duda
y no poder resolverla.
y no poder resolverla.
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