miércoles, 28 de mayo de 2014

Mi Esperanza

Muros, cuyas piedras
son cada uno de mis recuerdos condolidos,
que mi corazón mantienen cautivo.

Preso,
como el antílope cazado por león,
clavando sus dientes de hielo.

Desamparado,
ni sol,
ni calor.

Aferrando en sí
la luz que sobrevive a la oscuridad,
la que chilla y regaña a la mente,
la que nunca muere,
la que no cesa.

Corazón y mente cual eclipse unidos,
que sólo causan vacío,
que sólo discuten sin sentido

Mi alma rota de arrepentimiento,
rota de dolor,
rota de agonía,
cansada de llorar.

¿Querrá decir la aguja de mi brújula
que ha acabado mi camino al gritar sin fin
o que sólo es el comienzo de un nuevo destino?

¿Acaso sabré olvidar mis pasos
o simplemente superarlos?

¿Será que mi respuesta se haya en mis pesadillas
o es tan simple como que no hay ?

Guerra entre titanes,
¿Quién se comerá a quien?
¿La luna al sol o el sol a la luna?

¿Me cegaré si no cesa el eclipse
o caminaré a tientas en la oscuridad?

¿Servirá de algo mi pesar
o es que ya no tiene sentido pensar?

¿es el principio de una batalla
o el fin e la guerra?

No sé si estoy rezando o musitando
en baja voz,
en el frío suelo, igual que un bebé,
llorando de rabia,
de miedo,
de sufrimiento.

¿Y si soy yo quien busca perder?
¿Y si lo consigo?
No sé si es lo correcto,
pero algo sí quedará intacto,
y si no, nacerá de nuevo tras el invierno.



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