Me adormece el sueño los sentidos.
Tal vez no sea clara mi realidad por ello.
Tal vez no sea clara mi realidad por ello.
Pero tan borrosa mi mirada se posa sobre el camino por el que piso
que no parece tierra, si no humo.
Me cosen los labios mis pensamientos,
y me sangra de ellos el dolor que nunca libero.
y me sangra de ellos el dolor que nunca libero.
Soy presa de mi propia cárcel. Aún más fríos mis brazos que el acero
me abrazo con ellos, me aferro el cuerpo a ellos.
Y sólo escucho el tenebroso silencio que se vuelve eco, tan fiero y seco.
Se hace hueco lentamente, por mis oídos hasta mi mente,
Se hace hueco lentamente, por mis oídos hasta mi mente,
y sólo se escucha el latir de mi corazón, y una voz que suplica perdón,
que suplica un poco de amor,
que se suicida cada noche hundida en temor...
Y tu aroma... ¡ah!, tu aroma... tu aroma es el único presente que se me ofrece en este vaivén de pareceres.
Y sobre tu hombro, ¿no lo percibes?
Todos esos sentimientos bailando sobre tu hombro,
Todos esos sentimientos bailando sobre tu hombro,
escondidos en mi consciencia,
observándote fijos mediante mis ojos,
atrapados tras mis labios
y encarcelados en mis brazos,
tan silenciosos como el tiempo...
No te das cuenta de que lo único vivo en este presente es tu aroma...
No hay comentarios:
Publicar un comentario