Desde que no estás, he tenido que acostumbrarme a hacer las cosas por mí misma, sin ayuda de nadie, y fácil no ha sido.
Cuando me despedí de ti, todo empezó de nuevo, mi manera de ser, mis estudios, mi vida amorosa, mis amistades... Mi vida entera. Fue como dar un paso atrás para coger fuerza y valor y comenzar una carrera larga, muy larga... demasiado larga para correrla sin ti.
Fue muy difícil dar el primer paso sola. Y digo sola, porque en mi interior me sentía así, a pesar de mi noviazgo, a pesar de mi familia, a pesar de mis demás amistades. La única persona con la que de verdad quería compartir ese primer paso, no estaba. Así comencé mis nuevos estudios.
Yo no paraba de repetirme que sólo serían dos años, un grado superior, que iba a ser mejor que una carrera, seguramente. Pero eso no me consoló. Me daba pavor conocer a gente nueva, porque había perdido toda mi personalidad y toda mi naturalidad.
Por otro lado, me alegré, porque ese nuevo centro de estudios es uno de los pocos lugares donde no tengo recuerdos contigo y me sería más fácil acostumbrarme a tu ausencia. Y tampoco te sacaba de mi mente.
No ha pasado un solo día en el que no haya pensado en ti, en el que no te haya extrañado, algún día más que otro, pero siempre con el mismo dolor.
Por otro lado, me alegré, porque ese nuevo centro de estudios es uno de los pocos lugares donde no tengo recuerdos contigo y me sería más fácil acostumbrarme a tu ausencia. Y tampoco te sacaba de mi mente.
No ha pasado un solo día en el que no haya pensado en ti, en el que no te haya extrañado, algún día más que otro, pero siempre con el mismo dolor.
Al principio se me hizo eterno. Poco a poco me acostumbré a la tristeza, a no hablar mucho con los compañeros ni a relacionarme en general, me acostumbré a encerrarme en mí misma, cosa que, hasta que te conocí, solía hacer.
De todos los que de verdad sufrimos tu ausencia, entre amigos íntimos y familia, creo que fui la que menos sufrió, y si para mí fue perder el sentido de mi vida, no quiero imaginarme qué fue para los demás...
De todos los que de verdad sufrimos tu ausencia, entre amigos íntimos y familia, creo que fui la que menos sufrió, y si para mí fue perder el sentido de mi vida, no quiero imaginarme qué fue para los demás...
Sin embargo no todo fue tan malo.
Es cierto que no pude recuperar las amistades perdidas, es cierto que muchas veces me equivoqué, es cierto que no pude mejorar mi relación con mis nuevos compañeros, pero también es cierto que tu magia es tan grande que has seguido enseñándome valores de la vida estos dos últimos años.
Es cierto que no pude recuperar las amistades perdidas, es cierto que muchas veces me equivoqué, es cierto que no pude mejorar mi relación con mis nuevos compañeros, pero también es cierto que tu magia es tan grande que has seguido enseñándome valores de la vida estos dos últimos años.
Cada vez que mis fuerzas se agotaban recordaba todas aquellas veces en las que conseguías salir adelante sin quejarte, con una sonrisa de esperanza y sin mostrar un atisbo de temor o duda, aunque por dentro temblaras como un flan, y yo intentaba superar esas flaquezas, aunque tardase días, intentaba sacar las fuerzas que tú sacabas, hacer de tripas corazón y afrontar lo que viniese. Quería recordarte haciéndote maestra de mis esfuerzos, no causa de mis llantos.
Me has demostrado lo mucho que valía tu amistad, porque yo ya sabía lo muy importante que eres para mí. Y sí, lo eres, porque todavía sigues enseñándome a ser fuerte, lo haces cada vez que tengo un problema y te recuerdo a ti cuando también te surgían problemas.
No pretendo convertirme en tu sombra, bien me conoces y sabes que no soy así, pero sí que quiero que tu vivacidad, tu valentía y tu fuerza no caigan en vano, y ser ejemplo de ello, aunque tal vez no sea la persona más indicada, pero creo que algo he conseguido en estos dos años.
Ahora acabo de terminar el grado superior, se puede decir que ya tengo mi título, y por primera vez en mi vida me siento realizada. Te sentirías orgullosa de mí si me hubieses visto triunfar por primera vez gracias a nuestro esfuerzo, porque como ya te dije, voy a vivir mi vida por las dos, porque así lo necesito, porque siempre vas a ser partícipe de todo lo que haga, porque eres tú quien me ha enseñado a luchar, a ser fuerte y a vivir sin temor y ese es mi apoyo para alcanzar mis metas. Aunque bueno... meter la pata, cuando lo hago, lo hago yo solita.
Yo no sé qué será de ti ahora, ni donde estás ni qué harás, y me preocupa mucho, porque te mereces ser plenamente feliz, y no sé si lo eres.
Sabes que mi idea de rezar no es la de repetir dos Ave Maria ni dos Padre Nuestro. Si acaso, mi idea de rezar es desear que nuestros seres queridos ausentes se encuentren bien, recordarles cada noche a modo de homenaje, y pedirles fuerza y coraje para los momentos difíciles. Pues yo te rezo cada noche, y como algunas otras, esta noche lo hago en especial.
Sabes que mi idea de rezar no es la de repetir dos Ave Maria ni dos Padre Nuestro. Si acaso, mi idea de rezar es desear que nuestros seres queridos ausentes se encuentren bien, recordarles cada noche a modo de homenaje, y pedirles fuerza y coraje para los momentos difíciles. Pues yo te rezo cada noche, y como algunas otras, esta noche lo hago en especial.
Sin ti y con tu ayuda, he conseguido mi título en Vitivinicultura y sentirme orgullosa de ello (como quien dice, casi que ya lo tengo).
Muchas gracias, ojalá logre muchos éxitos más para presumir así de ti, hasta entonces, te seguiré rezando para alcanzarlos.
Muchas gracias, ojalá logre muchos éxitos más para presumir así de ti, hasta entonces, te seguiré rezando para alcanzarlos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario